Maria zarrabeitia

El acontecimiento -Annie Ernaux

Imagen obtenida de: Vogue España
Imagen obtenida de: Vogue España

El acontecimiento es, en palabras de la escritora Annie Ernaux, una obra autobiográfica (La escritura como un cuchillo, 2023, pág. 33) que se publica en el año 2000. La obra se sitúa en Ruán, Francia, en el año 1963 cuando la joven Annie Ernaux, estudiante de antropología, descubre que está embarazada. Ella sabe en todo momento que no quiere tenerlo y decide abortar. Eso va en contra de todas las normas sociales y legales y puede ser penalizado con prisión y multa. La obra retrata la decisión y El acontecimiento en sí mismo, así como lo que pasa por la cabeza de la joven. Este aborto clandestino es un gran tabú para la sociedad de la época y es por eso que es tan rompedora. Habla del aborto sin tapujos, habla del miedo y del dolor. Su estilo literario es extremadamente directo y crudo, algo que no suele ser muy común entre los escritores más conocidos y comerciales. De hecho, en el año 2022, Ernaux gana el premio novel de literatura “por el coraje y la agudeza clínica con la que revela las raíces, los extrañamientos y las limitaciones colectivas de la memoria personal” según el jurado. (Vives, 2022)

El acontecimiento cala hondo en la sociedad desde el año 2000, en el que es publicado por primera vez por la editorial Tusquets. De hecho, la obra sirve de base para la película dirigida por Audrey Diwan, con la que consiguió el León de Oro en el Festival de Venecia de 2021.

La escritora es considerada como uno de los grandes iconos feministas de varias generaciones, aunque ella dice ser simplemente una mujer, una mujer que escribe. (Vives, 2022). A cuenta de esto, la autora escribe, en su libro La escritura como un cuchillo (2023):

No llevo en mí mi historia de mujer de manera consciente, salvo cuando se convierte en objeto de búsqueda, como en La mujer helada y El acontecimiento. La intencionalidad de este último texto está presente en el título: mucho más que dejar un testimonio, revelar una experiencia irreductiblemente femenina, el aborto, quería darle toda su dimensión de medida de tiempo, de lo social, de lo sagrado, su aspecto iniciático. Hacer también de ello una experiencia de memoria y de escritura: un tercio del texto más o menos está consagrado al trabajo de memoria, a su relación con la escritura. Que un hecho femenino, el aborto, no sea algo indigno. ¡No sé si lo he conseguido! Pero el malestar provocado por ese libro es sin duda señal de cierta alteración.” (pág. 111).

Está claro que su intencionalidad como escritora tiende más hacia lo social y reivindicativo que hacia lo intimista e individual, aunque sus obras sean clasificadas como autobiografías o diarios íntimos. El acontecimiento supone para mí un acto de rebeldía y liberación pues, aunque el aborto clandestino no sea un área muy explorada en el ámbito de la literatura, la autora entra en él con total seguridad. Escribe “A la mañana siguiente me tumbé en la cama e introduje en mi sexo, con mucho cuidado, una aguja de hacer punto” (Ernaux, El acontecimiento, 2019). Lo describe todo con agudeza y distancia, como si no hubiera sido ella el sujeto de esa misma oración hacía 37 años y tampoco sea ella quien, después de tanto tiempo, escribe esa frase. Ernaux rompe con los moldes tradicionales y el adornar las frases para que no duelan -algo así como una anestesia- y en cambio va directa a lo que quiere decir sin tratar de disimular el dolor ni la incomodidad. De esta manera construye una obra rompedora y moderna, una obra en la que pone encima de la mesa la realidad de los abortos clandestinos en los años 60 y lo que eso supone en la vida de las mujeres.

Este fragmento extraído de una entrevista que France TV info le hizo a Virginie Despentes acerca de Annie Ernaux es muy interesante pues destaca cómo fue acogida la obra de la escritora:

En su época, las críticas fueron muy duras con ella. ¿Lo sentiste?

Realmente no nos dimos cuenta. Pero sí nos dimos cuenta de que publicaba con verdadero interés para los lectores, pero con relativa indiferencia, durante mucho tiempo, por parte de la crítica y los premios. Ganó el Renaudot. Existió, pero un poco al margen. No fue celebrada. Es el prototipo de autora que nos gusta despreciar en Francia porque su escritura es muy humilde, es una personalidad de izquierdas y siempre ha escrito desde su punto de vista femenino, de clase media. Se avergüenza de su origen social, pero nunca lo ha negado. Nunca ha pretendido ser otra cosa que lo que era al principio. Hay algo casi tranquilizador en ello, es un hito, Annie Ernaux. (2022)

Respecto a la respuesta de Despentes, me parece que acierta al decir que Ernaux trabajaba un poco desde la indiferencia o, al menos, la humildad. Existió apartada durante mucho tiempo hasta que en el año 2022 gana el Premio Nobel de literatura y su nombre comienza a resonar en muchos espacios desconocidos hasta entonces. Esto me lleva a cuestionarme cual es el valor real de las obras, pues parecen ser mejores (de alguna manera) tras ser reconocidas y/o galardonadas públicamente. De todas formas, no creo estar completamente de acuerdo con la observación sobre que Annie Ernaux se avergüenza de su origen social; es un tema al que siempre, en todas sus obras, acaba volviendo desde una posición ambigua, pero en mi opinión, segura y orgullosa.

En otro sector completamente distinto Abnousse Shalmani, escritora y periodista francesa, no dudó en criticar a la Premio Nobel durante un programa de la cadena TF1. Sin miramiento alguno, declaró:

Yo no llamo a eso literatura. Lo llamo ocuparse de la olla a presión. La verdad es que es bastante gracioso que alguien que se reclama del pueblo se ponga a contar historias sobre su olla a presión. Naturalmente no estoy hablando de la persona o de sus compromisos políticos, que respeto, a pesar de que sus opciones ideológicas son de un extremismo que no comparto. Como su apoyo a Jean-Luc Melenchon o estar a favor del velo islámico… Me estoy refiriendo a su literatura. Pasé años tratando de entusiasmarme con sus libros, porque me parecía que se trataba de la fotografía de una época que ella misma atravesó. Pero rápidamente uno vuelve a la olla a presión y reaparece el aburrimiento. Me parece alucinante. Nunca me consolaré de que Philippe Roth no haya recibido el Nobel o que se lo hayan dado a Bob Dylan. Y que, este año, el comité del Nobel haya dado pruebas de una absoluta cobardía otorgándoselo a Annie Ernaux y no a Salman Rushdie, me hace sentir todavía más enferma. (Corradini, 2022)

Personalmente, y más allá de cuestiones políticas, discrepo profundamente con Shalmani, quien entiende y defiende una sola vertiente de la literatura: la hegemónica. Cuando dice que Ernaux habla de “ollas a presión”, critica, en realidad, la reiteración de temas más cotidianos y aprantemente vanales a los que acude la escritora, pero que, realmente, encierran un significado esencial. Ella misma revela, en su obra La escritura como un cuchillo (2022) :

El deseo de alterar las jerarquías literarias y sociales escribiendo de manera idéntica sobre «objetos» considerados como indignos de la literatura-por ejemplo, los supermercados, el RER, el aborto-, y sobre los más «nobles», como los mecanismos de memoria, la sensación del tiempo, etcétera, asociándolos. Por encima de todo, la certeza de que la literatura, cuando es un conocimiento, cuando va hasta el final de la búsqueda, es liberadora. (Ernaux, pág. 90)

Defiendo que este texto es esencial para impregnarse de realidades ocultas y dolorosas, acalladas, pisoteadas. Un aborto -uno clandestino- no es un acontecimiento del que se pueda leer en cualquier lugar, y mucho menos sea fruto de una autora ganadora del Premio Nobel. Diría que, de acuerdo con el artículo titulado Leer para rememorar, para nombar, para discutir de “Sucede leyendo”, la objetividad y claridad de la obra da paso a que la obra se convierta en algo trascendente, que no entiende de tiempo histórico ni ubicación geográfica:

Al mostrar los hechos como sucedieron, sin ningún tipo de adorno emocional ni metáforas innecesarias, El acontecimiento trasciende su tiempo y lugar, porque la experiencia de una chica en Francia en 1963 puede ser la misma que la de una joven en Andorra en 2023.

Por eso, a pesar de que los hechos ocurrieron en 1963 y esta obra data de 2000, la lectura de El acontecimiento resulta relevante en cualquier tiempo y espacio. (2022)

No cabe duda de que la obra El acontecimiento no pasó desapercibida. Annie Ernaux relata los hecho como fueron, como los recuerda, y eso es mágico. Rompedor.

Si algo está claro es que es una obra inusual, y por ello admirable. Nadie podría haberlo hecho mejor.

Noviembre 2024


Descubre más desde Maria zarrabeitia

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Imagen obtenida de: Vogue España

Deja un comentario